sábado, 18 de noviembre de 2017

Aplicación de Nanomotores en la Medicina Moderna


La realidad de momento aún no ha superado a la ciencia ficción si hablamos de aventuras como la de la película 'El chip prodigioso', en la que Dennis Quaid se miniaturizaba junto a una cápsula motorizada que viajaba por dentro de animales y personas. Pero no podemos evitar recordar esta película cuando nos enteramos de que han conseguido aplicar un tratamiento con micromotores en organismos vivos por primera vez.
Estos organismos no han sido seres humanos (la última fase en de pruebas en un estudio), sino ratones que en este caso padecían una infección bacteriana en el estómago. Pero en vez de tomar un tratamiento antibiótico con comprimidos o en las formas habituales lo que han recibido es una dosis de unos micromotores con la capacidad de liberar el fármaco en el lugar propicio.

SIN BUJIAS NI CABALLOS, PERO CON TITANIO.

Puede que la primera duda que nos venga a la cabeza sea qué es eso de un "micromotor". Aunque nos suene a técnico nos toca dejar a un lado mecánica y electrónica, dado que los micromotores son complejos moleculares compuestos de varios compuestos, teniendo en este caso una estructura de magnesio, una cobertura de óxido de titanio, claritromicina (un antibiótico) combinada con PLGA (un polímero biodegradable) y chitosán.

UN PEQUEÑO TRAYECTO PARA UN MICROMOTOR, UN GRAN PASO PARA FUTURAS TERAPIAS.

En ocasiones los tratamientos son difíciles más allá del propio agente tóxico debido a lo difícil que es hacer llegar el fármaco, bien por la ubicación, por el ambiente o una vez en contacto con la célula. De ahí que a medida que ha avanzado la tecnología y en concreto la nanoingeniería se haya intentado crear formas de administración más eficaces y avanzadas, empezando por estructuras como lipoesferas (dentro de las cuales se alberga el compuesto) y yendo hacia la composición de este tipo de micro-máquinas.


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